El cáncer de colon pasó a ocupar el primer lugar por su incidencia

El dato corresponde a la provincia de Buenos Aires; antes era el de mama

Los últimos resultados del Registro del Cáncer de la Provincia de Buenos Aires arrojan un balance diferente del que se conocía hasta hace un lustro: si se toman todos los tipos de tumores y ambos sexos a la vez, el colorrectal ya es el primero en incidencia.

Tiene una frecuencia de 16,91%, por encima del de mama, con 13,9%, y el de próstata, con 9,1%. Hace ocho años, los tumores de mama tenían una frecuencia de 14,5% y los de colon aparecían en 12,9% de los casos.

“Hay cánceres en los que se da una incidencia muy diferente entre ambos géneros -explica la doctora Silvia Bonicatto, jefa del Servicio de Oncología del Hospital de Gonnet, directora de la Escuela de Oncología de la Provincia de Buenos Aires y directora del Registro desde 1995, año de su creación-. Por ejemplo, los tumores de vejiga, pulmón, cabeza y cuello son mucho más frecuentes en el hombre. Y en la mujer, la incidencia del cáncer de mama sigue siendo mayor que la del de colon. Pero si se toman todos en conjunto, se registra un aumento de este último.”

El Registro del Cáncer de la Provincia de Buenos Aires contabiliza el número de casos nuevos por cada 100.000 habitantes por año en una población de un millón de habitantes.

“Este número está dentro de lo considerado apropiado por el Surveillance Epidemiology and End Results (SEER), de los Estados Unidos -explica Bonicatto-. Ellos aconsejan no trabajar con poblaciones superiores a 1.200.000 personas, porque es un mal uso de los recursos, ni inferiores de 600.000. Por otro lado, el área cubierta es representativa de toda la provincia, porque abarca áreas rurales y urbanas, de alta y de baja densidad de población.”

El programa provincial es mixto, poblacional y hospitalario. Los especialistas inician su trabajo a partir de los diagnósticos citopatológicos (sobre la base de la notificación de los anatomopatólogos) y luego van al hospital o sanatorio para recolectar los datos de los pacientes.

“Una vez que tenemos toda la información, damos de baja los casos que no corresponden a la región (alrededor del 25%) y los duplicados. Así obtenemos la tasa de incidencia y el número absoluto de casos que esperamos para cada localización de la provincia -dice Bonicatto-. Además, desde enero pasado empezó a funcionar otra base de datos: la red de registros hospitalarios que sigue las historias clínicas de los pacientes de 23 hospitales, en qué estadio ingresa el caso, cómo evoluciona, a qué intervenciones se somete, si tiene recaídas y cuáles son los tratamientos que recibe durante su vida. Es decir, tenemos el registro poblacional, que es una suerte de «foto» de la enfermedad, y un registro hospitalario, que nos permite ver la «película». Finalmente, combinamos las dos bases de datos, lo que nos coloca frente a información mucho más rica a la hora de pensar estrategias de salud, planificar campañas, calcular costos… ”

Entre los resultados que ofrece el registro también se observan un aumento del cáncer de piel (del 6,35 al 7,92%) y un descenso del cáncer de cuello de útero y de pulmón.

“Analizamos tres puntos de tiempo -dice Bonicatto-: la década del 80, el quinquenio que va de 1995 a 2000 y el lapso que va de 2000 a 2007. Allí se ve un pico en los 80 para mama y en los 90 para próstata. Pero luego se observa un descenso en ambos tipos de tumores que puede atribuirse a las campañas de detección. En pulmón y cuello uterino hubo un descenso directo producto de la prevención primaria: las campañas que se hicieron contra el cigarrillo y la detección temprana con el test de Papanicolaou. Pero hay que subrayar que en el caso del cáncer de cuello de útero, hay una incidencia en el hospital público (8,76%) y otra muy distinta en el sector privado (2,5%), y mientras se da un descenso en éste, se registra un aumento en aquél. Una de nuestras inferencias es que el cáncer de cuello uterino afecta en mayor medida a los sectores más pobres, justamente a aquellas mujeres que se asisten en el hospital público y que, por lo general, tienen menor acceso a la información.”

El aumento en la incidencia de los tumores de colon preocupa a los especialistas porque es uno de los que pueden detectarse en la etapa de lesión preinvasiva. Por otro lado, se previene mediante un sencillo análisis y se extirpa sin mayores contratiempos. Sin embargo, el 72% llega a los hospitales públicos en etapas avanzadas de la enfermedad, cuando ya es poco lo que se puede hacer.

¿Por qué aumenta la incidencia del cáncer colorrectal? Los médicos no lo saben. “Ha habido muchísimos estudios, pero arrojan resultados contradictorios”, comenta Bonicatto.

Para el doctor Mario Bruno, jefe del Servicio de Oncología del hospital Alvarez, se especula con que esta tendencia puede tener relación con el cambio de hábitos de las últimas décadas en materia de alimentación.

“Hoy se dejó de lado la cocina familiar, todo es delivery , comidas compradas, nitritos y nitratos, y se piensa que este tipo de tumores puede estar relacionado con la ingestión de alimentos con conservantes. Por eso, el consejo que uno daría es que se vuelva a a las verduras y las frutas, a la comida sana, hecha en casa.”n “Recolectamos datos de un millón de habitantes, urbanos y rurales”

Por Nora Bär
De la Redacción de LA NACION
Viernes 18 de julio de 2008

Link corto: http://www.lanacion.com.ar/1031256

Una enfermedad prevenible

Según explica el doctor Ubaldo Gualdrini, encargado del Programa de Prevención del Cáncer del Hospital de Gastroenterología Bonorino Udaondo y de la campaña de prevención de Lalcec, el país carece de cifras nacionales de incidencia y sólo tiene las correspondientes a mortalidad, elaboradas por el Ministerio de Salud de la Nación. Sin embargo, afirma, “la percepción es que no sólo aumenta la incidencia del cáncer de colon, sino también los casos en gente muy joven”.

“No sabemos explicar muy bien por qué -agrega-. Es muy difícil evaluar todas las variables que pueden influir, como la alimentación, el medio ambiente… Pero es una observación que estamos haciendo y que nos lleva a trabajar en la prevención.”

Gualdrini recomienda, por ejemplo, evitar la obesidad, hacer actividad física en forma regular, disminuir la ingestión de carnes y grasas, evitar el tabaco y las bebidas alcohólicas.

Después de los 50 años, el especialista subraya que es fundamental realizarse anualmente un test inmunológico de sangre oculta en materia fecal. “Es muy importante recordar que no requiere dieta ni preparación, y es muy bien aceptado”, tranquiliza. Quienes deseen realizárselo, pueden pedir turno por los teléfonos 4832-4800 (Lalcec) y 155-475-1836 (hospital). Más información en www.lalcec.org.ar .