Expertos trabajan en la reescritura de su nueva edición del manual de psiquiatría DSM

Los trastornos en niños, los problemas de identidad sexual y las adicciones son las áreas que despiertan más polémica

Benedict Carey
The New York times

NUEVA YORK.- Todavía faltan tres años por lo menos para que el libro sea publicado, pero ya despierta controvertidos debates sobre el nuevo conjunto de posibles desórdenes psiquiátricos.

¿Comprar compulsivamente es un problema mental? ¿Los niños que continuamente retroceden ante ciertas visiones y sonidos sufren de problemas sensoriales, o sólo necesitan atención extra? ¿Se debería seguir considerando al fetichismo como un desorden mental?

Paneles de psiquiatras presentan esas preguntas, y sus respuestas, que van a ser publicadas en la quinta edición del Manual de Diagnóstico y Estadística de los Desórdenes Mentales, tendrán consecuencias para los reintegros de seguro, para la investigación y la identidad psicológica de los individuos en los próximos años.

El proceso se ha convertido en un ejercicio social y científico tal que, por primera vez, el editor del libro, la Asociación Norteamericana de Psiquiatría, ha solicitado a sus contribuyentes firmar un acuerdo de no divulgación de su contenido.

El manual, conocido por sus iniciales y número de edición ( DSM-V ), a menudo organiza los síntomas bajo nombres evocadores. Las etiquetas como desorden obsesivo compulsivo tienen connotaciones en la cultura más amplia y para la autopercepción del individuo.

Los psiquiatras involucrados en la preparación del manual sostienen que es demasiado temprano para decir con seguridad qué cartas se agregarán y cuáles se descartarán. La presente edición del manual, que fue publicada en 2000, describe 283 desórdenes, alrededor del triple que en la primera edición, publicada en 1952.

Los científicos que están actualizando al manual se han estado reuniendo en pequeños grupos focalizándose en categorías, como desórdenes del ánimo y el abuso de drogas, y estudian en profundidad los últimos datos científicos para determinar qué se puede calificar de desorden y qué puede distinguir un desorden de otro. Tienen aún mucho más trabajo por hacer, aseguran los miembros, antes de brindar recomendaciones a los 28 miembros del panel que se reunirán en encuentros cerrados para realizar los cambios editoriales finales.

Los expertos afirman que algunos de los debates más importantes posiblemente incluyan el tema de la identidad sexual, diagnósticos de enfermedades relacionadas con niños y adicciones, como el comprar y comer en exceso.

Objeciones por anticipado

El debate sobre la identidad sexual, caracterizado en el manual como “identificación cruzada de sexo, fuerte y persistente” ya está ardiendo entre los transexuales. Poco después de que la asociación psiquiátrica nombrara a un grupo de investigadores que trabajaban en identidad sexual y de género, circularon peticiones online que objetaban a dos miembros, cuyos trabajos ellos consideraban degradantes.

En busca de objetividad

La Asociación de Psiquiatría Norteamericana dice que el acuerdo de no difusión de los contribuyentes tiene como finalidad permitir que las revisiones se hagan sin intromisiones y para prevenir que los autores realicen acuerdos para efectuar registros o que se involucren en otros proyectos basados en las deliberaciones sin trabajar a través de la asociación.

En conjunto, es una combinación de suspenso, misterio y controversia la prepublicación por los que muchos editores morirían. La asociación psiquiátrica sabe que tiene un lugar en el mercado y una serie de éxitos. Las últimas dos ediciones vendieron más de 830.000 ejemplares cada una.

Noticia en La Nación,  Domingo 4 de Enero de 2009

http://www.lanacion.com.ar/nota.asp?nota_id=1086699

Traducción: María Elena Rey